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POR EDUARDO J. COUTURE
(1904-1957)
I. Estudia. El Derecho se transforma
constantemente. Si no sigues sus pasos serán cada día un poco menos Abogado.
II. Piensa, El Derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.
III. Trabaja. La Abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de la
Justicia.
IV. Lucha. Tu deber es luchar por el Derecho, pero el día que
encuentres en conflicto el Derecho con la Justicia, lucha por la Justicia.
V. Sé leal. Leal como tu cliente al que no puedes abandonar hasta que
comprendas que es indigno de ti. Leal para con el adversario, aun cuando el sea
desleal contigo, Leal para con el Juez que ignora los hechos, y debe confiar en
lo que tu le dices y que, en cuanto al Derecho, alguna que otra vez debe confiar
en el que tú le invocas.
VI. Tolera. Tolera la verdad ajena en la misma
medida en que quieres que sea tolerada la tuya.
VII. Ten paciencia. El
tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.
VIII. Ten
fe. Ten fe en el Derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana;
en la Justicia, como destino normal del Derecho; en la Paz, como substitutivo
bondadoso de la Justicia; y sobre todo, ten fe en la Libertad, sin la cual no
hay Derecho, ni Justicia, ni Paz.
IX. Olvida. La Abogacía es una lucha
de pasiones. Si en cada batalla fueras llenando tu alma de rencor llegaría un
día en que la vida sería imposible para ti. Concluido el combate, olvida tan
pronto tu victoria como tu derrota.
X. Ama tu profesión. Trata de
considerar la Abogacía de tal manera que el día que tu hijo te pida consejo
sobre su destino, consideres un honor para ti proponerle que se haga
Abogado.
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